jueves, 14 de septiembre de 2017

Ajedrez histórico en Las Palmas: Torneo Pomar o Cairasco de Julio de 1959 en Las Palmas: el primer torneo nacional en la isla

Torneo Pomar,  1 a 9 de julio 1959.- Hotel Cairasco/Mercantil/Naútico.-



La Federación provincial, recién reconstituida a comienzos de 1959 bajo la presidencia del psiquiatra Rafael O'Shanahan con el joven francés Pierre Dumesnil como principal dinamizador, tras organizar algunos torneos locales se propuso dar un salto de calidad organizando un primer torneo nacional en Las Palmas. La ocasión la ofreció el campeonato de España individual que se celebraba en junio en la isla de Tenerife. Los contactos fructificaron para que pudieran desplazarse a Las Palmas tras la clausura del campeonato nada menos que el mejor jugador español Arturo Pomar, en unión de su cuñado Eduardo Pérez, otro de los mejores jugadores nacionales, y la esposa de Arturo y hermana de Eduardo, Carmen, que les acompañaba en el viaje: no en vano Pomar se acababa de casar. Los tres, llegaron a Las Palmas a fines de junio en avión tras un retraso sufrido por el mal tiempo en el aeropuerto de Los Rodeos.

A los dos jugadores nacionales se opondrían 4 jugadores grancanarios, que habían obtenido su selección en un torneo previo: eran los cuatro mejores precisamente, los que eran llamados en estos años "Los Fantasmones" porque dominaban al resto a su antojo: por orden de clasificación  Juan Pedro Domínguez Fernando Sagaseta, Germán Pírez Pedro Lezcano Montalvo. Es decir, los tres más relevantes de los años 30 y 40, y un joven valor en alza, más joven que ellos, Juan Pedro Domínguez "el niño", que tenía a la sazón 24 años.




Dumesnil, que sabía controlar los resortes, se movió para conseguir financiación y apoyo de la burguesía local, hecho insólito hasta entonces en el ajedrez grancanario, que se practicaba más bien en bares populares: todas las puertas se le abrieron, consiguió la subvención del Cabildo Insular, y pudo repartir las sedes de las distintas rondas entre tres lugares más emblemáticos: El Hotel Cairasco (actual edificio CICCA), el Círculo Mercantil, y el Real Club Naútico. Además se jugarían simultáneas en un cuarto y no menos tradicional centro: el elitista Gabinete Literario, que ya había sido sede de los primeros torneos serios jugados en los años 30 por el propio Germán Pírez. 

Eso sí, la clausura y entrega de trofeos se realizaría en la modesta sede de la Federación instalada en el bar Fabelo de la calle Bravo Murillo, que era donde realmente se jugaba al ajedrez de club junto con el kiosco de la música del parque San Telmo.

Los jóvenes valores se aplicaron a ayudar a la Federación: Blas Rodríguez, futuro campeón provincial, asumió la labor de muralista y analista de las partidas; Eligio Quinteiro movería la prensa;  Tomás Valido auxilió para vocear las jugadas en las simultáneas a la ciega que ofrecería Eduardo Pérez... Y es que además del torneo mismo, los dos grandes jugadores nacionales aceptaron impartir varias sesiones de simultáneas. Pasaron en Las Palmas una semana realmente apretada.

El Torneo nacional: Ha sido llamado Torneo del Cabildo Insular (por haber subvencionado el torneo) pero más comúnmente Torneo del Hotel Cairasco o incluso Torneo Pomar.

Se jugó entre el 1 y el 9 de julio en sus tres sedes del Hotel Cairasco, el Círculo Mercantil, y la última ronda en el Real Club Náutico. La entrega de premios, el día 10 de julio de 1959, tuvo lugar en el Bar Fabelo.

Entre las numerosas sesiones de simultáneas podemos destacar la que dio Pomar en el Bar Fabelo, donde se concentraban los mejores jugadores. De hecho sufrió dos derrotas, ante José Fabelo (propablemente se trataba del padre de José Fabelo Jr., y no de su hijo ni del arrendatario del bar) y ante el joven de Schamann Blas Rodríguez.

El torneo fue muy competido, y los jugadores canarios y sus federativos -con la excepción de Pírez- tenían claro que debían apoyar al joven Domínguez, que venía de ganar un largo torneo federativo de liga en el Bar Fabelo, superando a todos sus pares, incluidos los que le acompañaban en el Torneo. Pero para conseguir el lanzamiento de Domínguez no se aplicó una ética deportiva muy exigente, aunque dado que se trataba de conseguir que Las Palmas empezara a sonar, era comprensible. 

-(Andrés Armas): En aquel año 1959, aunque yo había aprendido a jugar al ajedrez desde niño, no estaba en absoluto en los ambientes del juego, el bar Fabelo, etc. Trabajaba en el Hotel Cairasco y me llamó la atención que se jugara un torneo de ajedrez aquí mismo, con el mítico Pomar entre los jugadores. Veía por las mañanas a los jugadores, al propio Arturo, preparándose en el salón..., y por las tardes el buen ambiente del salón de juego, y del mural donde el fogoso Blas Rodríguez analizaba las jugadas con voz estentórea: "¡¡¡Síiii, peón cinco rey.... esta jugada es buenísima!!!". Todo aquel ambiente me entusiasmó, y fue mi primer contacto con el ajedrez de competición como espectador. Quien me iba a decir que al lado de ese hotel, del que llegué a ser subdirector, se iba a inaugurar el primer club de ajedrez en 1967,  que yo llegaría a ser su presidente, y que el ajedrez sería tan importante a partir de entonces en mi vida, si no como jugador, sí como directivo, organizador, y cronista de prensa y radio hasta ahora mismo, cuando se cumplen los 50 años de vida de ese club.

Primera ronda: En la primera ronda, mientras que Pomar batía con suma brillantez a Germán Pírez, y Eduardo Pérez a Fernando Sagaseta, Pedro Lezcano Montalvo perdió de forma extraña con Juan Pedro Domínguez, como éste mismo reconoce siempre: "No se esforzó mucho por evitar la derrota", sonríe. Y es que Pedro, tras ganar un peón y llevar la partida mejor, sorprendentemente se dejó pieza colgada, lo que era harto extraño en un jugador tan seguro. Probablemente, la buena forma de Juan Pedro Domínguez (que había ganado el torneo de clasificación y el torneo del bar Fabelo) unida a su juventud, hicieron que ya de antemano el joven fuera la gran apuesta del ajedrez canario para este torneo... salvo quizá para Pírez, que se consideraba todavía el mejor jugador de la isla.

Segunda ronda: Pero lo mejor vendría en la segunda ronda: Ni los más entusiastas de Domínguez, como Pierre Dumesnil, que le entranaba en esos años, podía contar con la victoria. Y, sin cambalache alguno, el joven Juan Pedro batió nada menos que a Pomar, que venía de proclamarse campeón de España en Tenerife. Sin duda Arturo no midió bien la fuerza de su desconocido oponente, no analizó bien, y quedó enseguida perdido en una defensa siciliana donde no aplicó la defensa justa y perdió pieza. Luego batalló indesmayablemente por evitar la derrota, y aunque Juan Pedro omitió las continuaciones más duras, abocó tras el aplazamiento y siete horas de juego a un final ganador.

Tercera ronda: Esta victoria conmocionó a las huestes grancanarias. Hubo cónclave. Dumesnil, Lezcano y Sagaseta estaban conjurados para ayudar a Juan Pedro en el resto del torneo. Pero no así Germán Pírez, con quien Juan Pedro jugaba en la tercera ronda. Le fueron a ver a su domicilio, y rehusó con cajas destempladas. Seguía siendo el campeón provincial de los años 30 y 40, y no iba a ceder su cetro por las buenas y menos con cambalaches:

-Si el Niño me quiere ganar, me parece bien, pero tendrá que sudar la partida...


Y ciertamente Pírez quedó mejor, con peón de más. Sin embargo, en las últimas jugadas previas al control, probablemente acusando cansancio, jugó mal y el ataque de Domínguez se hizo imparable. Abandonó tras hacer una sola jugada tras el aplazamiento. Juan Pedro mantenía el punto de ventaja conseguido, ya que Arturo Pomar se imponía al único que podía hacer sombra al canario, Eduardo Pérez.

Cuarta ronda: En la cuarta ronda, la trampa fue descarnada. Sagaseta y Domínguez, aleccionados convenientemente, prepararon una partida totalmente falsa llena de sacrificios mutuos, al estilo romántico de Fernando... Pero con el resultado ya decidido de antemano. Juan Pedro nunca estuvo orgulloso de esta forma de ganar, pero por entonces era muy joven y le convencieron los beneficios que podía tener su inesperado triunfo para el ajedrez grancanario.

Quinta ronda: Pero en la quinta ronda, en el Náutico,  Juan Pedro no pudo obtener el medio punto salvador: se fue quedando peor ante el cuñado de Arturo,  Eduardo Pérez, y se vió superado pese a lograr entrar en un final de alfiles de distinto color. Pomar también vencía, con lo que se produjo un triple empate a 4 puntos. Por detrás Pírez, que había ganado esta vez a su eterno rival y amigo Sagaseta, además de a Lezcano, hacía un honroso cuarto puesto. Fernando y Pedro Lezcano cerraban la tabla con sólo medio punto, las tablas entre ellos.

Pomar-Pírez primera ronda

J.P. Domínguez- Arturo Pomar segunda ronda

Germán Pírez- J.P. Dominguez tercera ronda

Eduardo Pérez-Germán Pírez quinta ronda


1
2
3
4
5
6
CLASIF.
A. POMAR
XXXX
1
0
1
1
1
4(3º)
EDUARDO
PEREZ
0
XXXX
1
1
1
1
4(2º)
J.P.
DOMINGUEZ
1
0
XXXX
1
1
1
4(1º)
G.
 PIREZ
0
0
0
XXXX
1
1
2(4º)
F. SAGASETA
0
0
0
0
XXXX
0,5
0,5(5º/6º)
P. LEZCANO M.
0
0
0
0
0,5
XXXX
0,5(5º/6º)







XXXX



No se había previsto sistema de desempate, y el intento de retrasar la marcha de Pomar y Pérez y de jugar partidas de desempate era imposible por falta de plazas en los aviones a Madrid.

En la entrega de premios en el Bar Fabelo Arturo y su esposa fueron agasajados, pero al llegar a la hora de la entrega de trofeos, estaban ya inscritos con las placas de Primero, Segundo y Tercero. Así que el Tesorero federativo, como buen anfitrión, pidió a los invitados que se repartieran los dos primeros primeros a su albedrío, quedándose el canario el tercer puesto. Arturo Pomar, siempre bondadoso, se negó en redondo, y dijo que él se quedaba con la copa del tercero. Eduardo Pérez aplicó la retranca en cambio, y orgulloso señaló  que ante la renuncia de Arturo,  le correspondía el primer puesto, al haber batido a Juan Pedro Domínguez. Pero no todos estaban de acuerdo con esa solución, y al final el valenciano transigió en que fuera el local quien se llevara la copa de campeón.

Al día siguiente, Pomar y Pérez abandonaron la isla en avión, dejando en la afición grancanaria un imborrable recuerdo. La Federación estaba preparada para mayores empeños, aunque no llegarían hasta 1964 con la celebración del Campeonato de España en Las Palmas: Pomar volvería a Las Palmas, pero en esa ocasión se impondría otro veterano, el catalán Antonio Medina.

Del torneo se conocen solamente 4 partidas, la victoria de Domínguez sobre Pomar que se publicó en prensa canaria, y tres de Germán Pírez, con Pomar, Eduardo Pérez  -esta fue publicada también en prensa local con comentarios de Arturo Pomar- y Domínguez.

Veamos finalmente unas fotos del bar Fabelo por cortesía de Inma Almenara.


Entrega de premios en bar Fabelo, al fondo el más alto Miguel Navarro y a su lado Isidro Miranda con bigote. El niño es el hijo del sr. Fabelo, dueño del bar. Probablemente el de la izquierda es Tomás Valido.

Pomar juega con Blas Rodríguez en Bar Fabelo 1959 probablemente en el acto de entrega de trofeos del Torneo Nacional

viernes, 4 de agosto de 2017

1973 Ricardo Calvo en Las Palmas: un año de gloria para un joven médico ajedrecista

El año de Ricardo Calvo en Las Palmas, 1973: momento de gloria de un joven médico ajedrecista.-




                El M.I. alcoyano Ricardo Calvo Mínguez (1943-2002), médico e historiador del ajedrez, fue sin duda también uno de los más grandes jugadores españoles de los años 70 y 80. Posteriormente destacó más en su faceta de cronista del ajedrez, organizador, y en sus últimos años como investigador del ajedrez medieval, y en su faceta polemista de duro opositor a la estructuras establecidas y enemigo declarado de la F.I.D.E y F.E.D.A, hasta el punto de ser declarado persona “non grata” por la Federación Internacional de Campomanes en 1989.

                Pero por debajo de esta personalidad combativa y arriscada, Ricardo fue un verdadero hombre del Renacimiento: no por casualidad el poeta-ajedrecista Pedro Lezcano, al dedicarle un poema sobre ajedrez, a principio de los años 70, se lo dedicó nombrándole  “humanista de la F.I.D.E.”. Y es que nuestro protagonista fue un hombre universal, de extraordinaria inteligencia y cultura, políglota, estudioso, conversador incansable sobre innumerables temas, que se acercó a la medicina para mejor conocer el cuerpo y la mente del ser humano. Medicina y ajedrez fueron, como él mismo declaró, sus dos grandes pasiones, aunque es cierto que con el tiempo dejó de practicar activamente lo uno y lo otro.
                Sin duda Calvo vivió en avanzada, fuera de su tiempo: la realidad con la que se topó y las frustraciones de sus proyectos violentaron su carácter de por sí irónico y rebelde, que con los años y las frustraciones se fue agriando, repartiendo  dicterios tanto contra enemigos –que cada vez fueron más- como contra amigos –que por ello mismo cada vez fueron  menos-. Posiblemente, por debajo de la fachada, del personaje duro e implacable, había una personalidad romántica e idealista.

                Pero todo eso vendría luego. Dedico este artículo básicamente al año mágico de 1973 que pasó Ricardo, el joven médico de 28 años, residenciado en Las Palmas y plenamente incorporado a nuestro ajedrez local. Año en que conseguiría además el título de Maestro Internacional que era su objetivo por entonces (ahí se quedaría: años después obtuvo norma de G.M. en el Torneo de Montilla-Moriles, pero nunca alcanzaría ese título) y colaboraría con el ajedrez grancanario partipando del mítico equipo del Caja de Ahorros de Las Palmas que se alzó por primera vez con el entorchado nacional.


Calvo años 60



                2. "Fichaje" de Ricardo Calvo por el club Caja de Ahorros de Las Palmas.-

                En los comienzos de la década de los 70, el ajedrez grancanario alcanzó sin duda su cenit. Las inyecciones financieras de la Caja de Ahorros que presidía el presidente de la Federación Provincial Juan Marrero Portugués, unida a la política de fichajes de valores peninsulares y extranjeros destacados –el campeón de España Fernando Visier, el francés Bernard Huguet…- tuvo su tercera pieza en Ricardo Calvo (luego vendría otros, el danés Bent Larsen, que ya había realizado muchas visitas a Las Palmas antes de afincarse aquí; el argentino Roberto Debarnot; el peruano Orestes Rodríguez, etc.). Calvo, junto al notario Diéz del Corral y J.M. Bellón,  era uno de los nuevos jugadores más destacados de la escena nacional. Calvo ya había sido campeón nacional juvenil en 1961 (en el primer certamen de esa modalidad, aún de hecho extraoficial),  y conocía el ajedrez grancanario desde 1965, cuando se celebró en su Alcoy natal el campeonato de España por equipos –que ganó precisamente el Alcoy de Calvo-. Luego fue subcampeón de España en 1970. Además había tenido resultados destacados en torneos internacionales y en las olimpiadas de 1966, 1968 y 1970, y brilló también en los campeonatos por equipos en el Schweppes de Román Torán. En 1972, concluidos sus estudios, desarrolló una temporada espléndida, quedando en el internacional de Mallorca a medio punto de la norma de M.I. y venciendo al G.M. soviético Averbach. Pero al no haber disputado el campeonato de España en que venció Fernando Visier, sólo había podido acudir a la Olimpiada de Skopje como capitán y analista de la selección. Allí fue donde, según revela su viuda Carmen Pérez, se produjo el contacto de los federativos grancanarios con Ricardo.

                Sin duda como en las ocasiones anteriores -Larsen, Visier, Huguet...- fue el vicepresidente Pierre Dumesnil, que viajaba a todos los certámenes importantes, el que realizó la oferta a Ricardo. El Caja de Ahorros había sido ya subcampeón de España dos veces, y reforzar la plantilla con el tablero más en forma del equipo rival podía ser decisivo. Dumesnil siempre hacía sus jugadas -fuera de las 64 casillas- con racionalismo cartesiano.

                El joven Calvo, sin embargo, no tenía vinculación con Canarias fuera de su amistad con Angel Fernández, ex campeón de España, y por otro lado quería ejercer su profesión de médico. Así que la oferta de Dumesnil se orientó a ese flanco: si fichaba por el Caja, se le incorporaría a la plaza de la leprosería que llevaba vacante muchos años en Las Palmas. Y como el sueldo era escaso, se complementaría con un plus que pagaría el Cabildo Insular. Obviamente, el poderoso Juan Marrero Portugués, procurador en Cortes y director gerente de la Caja de Ahorros, a la vez que presidente de la Federación de ajedrez, bendencía la operación.

                En lo ajedrecístico, si Calvo obtenía uno de los dos primeros puestos en el campeonato provincial, se clasificaría para el II Internacional Ciudad de Las Palmas que comenzaría en primavera de 1973. Además, se proyectaba para poco después el I Internacional de Arrecife, donde Calvo podría competir también.

                La oferta era inmejorable en los dos aspectos, y Ricardo  aceptó: contrajo matrimonio con su novia Carmen, a la que había conocido mientras ambos trabajaban en unos laboratorios médicos en Francia, y la joven pareja se embarcó rumbo al Puerto de la Luz de la capital grancanaria. 


Calvo en el campeonato por equipos 1973


                 En el muelle le esperaban con los brazos abiertos todas las fuerzas vivas de nuestro ajedrez. Entrevistado por el cronista del ajedrez Andrés Armas Suárez, declaró que su objetivo era luchar por el título de M.I., y que quería combinar el ajedrez con su profesión médica, y por supuesto se incorporaba de inmediato a la disciplina del club Caja. Con Menvielle, Visier, Angel Fernández, Betancort... Calvo completaba una plantilla de muchos quilates. Tantos, que al estar vinculados todos ellos excepto Menvielle laboralmente a la entidad financiera, Domínguez o Pedro Lezcano tuvieron que buscar refugio en otros equipos grancanarios. No era excesivo problema, pues Las Palmas tenía jugadores suficientes para colocar dos o tres equipos en la categoría nacional, en esos años.
               
                -(Andrés Armas): Sí, le entrevisté nada más llegar al puerto de la Luz. Calvo, políglota, culto, bien trajeado, impresionaba con su presencia y su mirada inteligente, esas grandes gafas y su grave voz de barítono.  El lado malo era su difícil carácter. Al final la propuesta laboral se torció y estaba molesto. Y eso que Marrero Portugués le consiguió trabajos temporales en el Hotel inglés y otros sitios. Pero en 1974 se marchó, y su presencia en el ajedrez grancanario fue efímera. Cuando se fue, su único amigo seguía siendo prácticamente el de siempre, Angelito, que tenía un carácter dulce y conciliador. 

                3. Angel y Ricardo, una amistad de por vida.-

             Si no el único amigo, Angel fue siempre claramente el mejor de sus amigos canarios. Incluso les uniría el destino en su común muerte prematura, Angel en 1999, Ricardo en 2002.  Se habían conocido en Alcoy, cuando Angel marchó en 1965 a la primera expedición grancanaria a los campeonatos de España por equipos. Enseguida conectaron. Cierto es que Calvo conocía a otros jugadores canarios o residentes en Las Palmas, como Domínguez, Menvielle o Lezcano, pero no tenía la misma relación de empatía. También había coincidido en 1970 en el campeonato de Llaranes con Visier y Valcárcel, con quienes compartió piso y salidas nocturnas. Con Visier sí tuvo desde luego un trato intenso en Las Palmas; pero Valcárcel en 1973 estaba retirado del ajedrez y no mantuvo contacto con Calvo.  

               En Las Palmas  pudo intensificar su amistad con Angel. Casi de la misma edad, Ricardo estaba recién casado y Angel aún permanecía soltero. Ricardo se dejaba caer mucho por el piso que tenía Angel en Escaleritas. Eran parecidos en muchos aspectos, muy creativos, imaginativos, refractarios a las estructuras… Sólo que Angel tenía un carácter más apacible, y Ricardo era ácido y polémico. Angel decía que sí a o todo y todos, y a Ricardo le encantaba llevar la contraria. En el piso  los dos amigos hablaban de lo divino y lo humano, jugaban ajedrez, tomaban algo, Angel tocaba el piano,  y mucho tiempo lo dedicaban a contemplar las estrellas con un telescopio. Angel se abstraía de la vida rutinaria del trabajo, de la oficina bancaria en que echaba todas las mañanas desde hace seis años, cuando también él había aceptado la oferta de Pierre Dumesnil para incorporarse a la plantilla  comercial de la Caja. Un trabajo que no iba nada bien con el modo de ser de Angelito, aunque cumpliera disciplinadamente hasta su muerte, fuera de los dos años en que construyó su paraíso, pidió la excedencia, y se dedicó a recorrer Europa en furgoneta y vivir como un Robinson Crusoe en Jandía (Fuerteventura) junto a su joven esposa Inma.

                      Inma Almenara, con quien Angel se casó en 1976, recuerda esos años:

                -Angel siempre fue muy amigo de Ricardo Calvo, hasta su muerte. Ellos ya se conocían de antes, y cuando yo me casé ya Ricardo Calvo no vivía en Las Palmas. Se había ido decepcionado, diciendo que la Federación no había cumplido sus promesas laborales. Pero llamaba a Angel casi a diario, y se pasaban horas hablando en la noche. También me aconsejaba continuamente sobre mi embarazo, como médico que era, y tanto me llamaba, que acabé poniéndole Ricardo a mi hijo, en homenaje a él. Nos vimos muchas veces, las dos parejas, en la península, o cuando él venía a Las Palmas, 
              3.La actividad ajedrecística en Las Palmas.

                3.1. Lo primero, el II Internacional Maspalomas Costa Canarias por equipos.- Febrero de 1973.
                Apenas llega Ricardo a la isla, tiene que empezar a jugar con el Caja, porque está programado el II Maspalomas Costa Canarias por equipos. Este era un torneo financiado por el Conde de la Vega Grande desde el año anterior. Para esta II Edición se consiguó la partipación de tres escuadras poderosas, una holandesa, otra suiza, y otra alemana, además del Caja. El cuadrangular se disputó en febrero de 1973 en el Círculo Mercantil, y fue el estreno de Ricardo en Las Palmas. Eso sí, el inicio no fue con buen pié: intentó forzar la partida con el joven M. Schauwecker (posteriormente M.F.), y cometió un grave error en el final de partida que le obligó al abandono inmediato. Se repuso ganando a Hartoch en la segunda ronda. El Caja quedó tercero.

Calvo-Schauwecker II Maspalomas Costa Canarias 1973

Calvo-Hartoch II Maspalomas Costa Canarias 1973


                3.2. Ricardo Calvo barre en el provincial individual de Las Palmas.-
                Si Ricardo quería jugar el II Internacional de Las Palmas podía hacerlo por invitación, pero la plantilla de ese año era muy fuerte, plagada de G.Maestros. La otra opción era quedar en una de las dos plazas del provincial, que clasificaban para ese torneo. Se optó por esta idea, lo que no fue muy afortunado, ya que Calvo y el francés Huguet coparon los dos primeros puestos, con el resultado de que  no pudo participar ningún canario en el internacional.

                El provincial de ese año fue quizá el torneo más fuerte de esa categoría jugado nunca en Las Palmas. Una especie de campeonato de España a escala local. Curiosamente yo comenzaba en esos años en el ajedrez federado, y participé en el torneo de Primera A que clasificaba 4 jugadores para ese provincial. Ahí era nada poder competir con los Calvo, Menvielle, Domínguez, Visier, etc. Claro está que no pude conseguir ese sueño, y quedé solo en el puesto 14.   Las cuatro plazas para el provincial las consiguieron el joven Manuel Ramírez, el adolescente José García Padrón (la nueva estrella del ajedrez escolar de Las Palmas), el veterano Luis Martín Estupiñan -él mismo que había vencido en simultáneas a Alekhine en 1945- así como el ex preferente Luis García Caballero. Compitieron con ellos todos los preferentes excepto Visier, Betancort y Lezcano, que finalmente decidieron reservarse para la organización de los internacionales.

                El torneo parecía una apuesta a tres entre Calvo, Menvielle y Domínguez. Y al principio lo fue, ya que Menvielle lideró tras ceder Calvo tablas con el francés Huguet. Pero pronto se vió que Augusto no estaba tan en forma como Ricardo, y tras perder varias partidas quedó fuera del título e incluso del segundo puesto. Ricardo, tras un comienzo con bastante suerte en muchas partidas, se fue imponiendo sin problemas, y acabó destacado cediendo sólo esas tablas iniciales con Huguet. Por el segundo puesto competían hasta el final el francés y Domínguez. Mientras que Bernard logró deshacerse de José García Padrón, aún muy novato, Calvo con mucha deportividad se impuso a Domínguez, regalando el subcampeonato al galo.

                A Ricardo le impresionó sobre todo que compitiera un sexagenario como era Luis Martín Estupiñán, jugador de los tiempos de la II República, y se mostró muy contento de su clasificación y de poder disputar el inmediato torneo internacional. Pero nadie se imaginaba la exhibición que iba a dar el alicantino en ese torneo.



            
                El provincial de 1973 lo recuerdo nítidamente porque lo presencié día a día. Fue uno de los últimos torneos que se jugó en el viejo club Caja de la calle Terrero,   y se respetaba la separación entre jugadores y público con el típico cordón. Las partidas se ofrecían en murales, y los jugadores iban generalmente ataviados de chaqueta y corbata. Recuerdo el traje gris de Ricardo y el azul de raya diplomática de su amigo Angel, muy desafortunado en ese provincial, donde incluso, como Alejandro Ortega, perdió la categoría.
                        
                De este provincial se conocen 6 partidas por la revista A.Canario y unas pocas más rescatadas de la destrucción por el joven Octavio Pérez, que me las ha cedido. En total 18 partidas. De ellas, algunas jugadas por Calvo son absolutamente inéditas.

              -(Octavio Pérez)  En un tiempo en que colaboré con la Federación me encontré unas cuantas planillas en una caja abandonada. Solo esas. Una pena. Corresponden a las primeras rondas.
                -(Carmen Pérez): Ricardo no guardaba las partidas. Las arrugaba, las metía en el bolsillo, y luego las tiraba. No era nada ordenado, ni preparaba las partidas; lo que demuestra que era un verdadero genio. Amaba la noche y sus costumbres, y yo el día y la organización. Con el tiempo, eso nos costó la separación. Pero no era una separación definitiva. Yo quería regresar a Mallorca y él permanecer en Madrid, pero él venía con frecuencia a las Baleares a vernos a mí y a nuestros hijos. Hasta que apareció otra mujer, Carmen Romeo. 





 Calvo-Huguet provincial Las Palmas 1973


          Después de su triunfo volvió a ser entrevistado por Andrés Armas Suárez. Hizo interesantes declaraciones, donde mostró por ejemplo su escepticismo en la relación entre ajedrez e inteligencia.






             3.3.Los Torneos Internacionales.-
                Las cosas le iban bien en lo personal a Ricardo en 1973, disfrutando de su nueva vida de casado, y en lo profesional, y eso se reflejaba en su juego. En el internacional dio la sopresa absoluta, practicando su juego ecléctico, Ricardo igual atacaba con ímpetu que jugaba  finos finales. En la primera ronda el G.M. argentino Oscar Panno obtuvo tablas con mucho esfuerzo. Era el pistoletazo de salida. Calvo dejó a tres G.M. en la lona,  Lbubojevic, Kavalek y Gheorghiu. Especialmente brillante fue el triunfo con blancas contra Kavalek, con una línea poco usada contra la siciliana-najdorf (6.De2 en vez de 6.Df3). 

Calvo-Kavalek Ciudad Las Palmas 1973

Calvo-Hartoch II Maspalomas Costa Canaria febrero 1973


Conquistó la norma de M.I. entre el entusiasmo del público, quedando a medio punto de la norma de G.M.. Poco después, aunque con menos brillantez –Ljubojevic y  Kavalek se cobraron la revancha-, y quizá ya algo cansado, logró la segunda norma y el título de M.I. en el I Internacional de Lanzarote, donde batió al M.I. Saydy, y por segunda vez, tras el provincial, a Augusto Menvielle, lo mismo que a Bernard Huguet -quien le había entablado en el provincial, pero fue derrotado por Calvo en los dos torneos internacionales canarios-. En cambio perdió con Fernando Visier. Sobre esta partida hay opiniones contradictorias: para algunos, Fernando en un momento dado ofreció tablas, que fueron rechazadas por Ricardo; sin embargo, Carmen Pérez viuda del ajedrecista tiene otra visión: 

-Ricardo se molestó mucho con lo que sucedió, ya que no se si se había pactado o era un sobreentendido jugar a tablas, y así estaba jugando Ricardo, pero para su sorpresa Fernando jugó a ganar...

A su vez, esta opinión contrasta con la del propio Fernando Visier, a quien he preguntado sobre este episodio:

-Lo que yo recuerdo de la partida del torneo de Lanzarote, siempre teniendo en cuenta que la memoria recuerda las cosas de forma esquemática, es lo siguiente: Ricardo estaba entusiasmado con el proyecto de conseguir la segunda norma de M.I. En su fuero interno pensaba ganarme, pues se encontraba en buena forma. Yo nuca le ofrecí tablas antes de comenzar la partida, aunque él sabía que bastaba una leve insinuación suya para firmar el pacto de no agresión. No obstante, haciendo gala de gran deportividad, antes de comenzar la partida me dijo: "Vísieeeer (en su fonética acentuaba mi apellido), tendremos que luchar "a cara de perro". Entendí, pues, que las tablas no le interesaban. Así pues, como decía Román Torán "tuve que ganar en defensa propia". Él reaccionó de manera sorprendente, al menos para mi. Se enfadó. Su disgusto duró hasta que acabó el torneo y consiguió la ansiada norma de M.I. Una amistad tan entrañable como la nuestra, se mantuvo firme hasta el final de sus días. Es difícil medir los sentimientos, pero creo que ha sido mi mejor amigo. Todos los que nos conocían sabían que yo estaba dispuesto a jugar para tablas. No es exacto lo que dice Andrés de que yo ofreciera tablas, pero sí que estaba totalmente predispuesto a ello, de no ser por el comentario previo de Ricardo...

 Esa derrota obligó a Ricardo Calvo a puntuar al límite en las últimas rondas, lo que consiguió obteniendo finalmente la segunda norma y el ansiado título.

Calvo-Luis GARCÍA Caballero Lanzarote 1973

Calvo-Visier Lanzarote 1973

Huguet-Calvo I Internacional Lanzarote 1973

Calvo-Saidy Lanzarote 1973


                -Yo le recuerdo- me dice Augusto Menvielle- en aquel campeonato de Lanzarote de 1973... Ricardo, al que ya conocía desde mis tiempos en Madrid en los años 50 y 60, era un gran conversador sobre todo tipo de materias. Aquella noche, en el Arrecife Gran Hotel que era la sede del torneo, nos encontramos con Gil Robles hijo, y nos pasamos hasta las seis de la mañana charlando los tres de política.  El que más hablaba era él, que no dejaba meter mucha baza a nadie, jaja. Así era Ricardo, era una personalidad muy brillante.


            3.4   La lucha por equipos. Intermedio en la copa Clare Bennedict-.-
                Tras los torneos internacionales,  Ricardo Calvo era la estrella del momento en Las Palmas. España tenía un M.I. más en un tiempo de escasez de titulados, y Las Palmas estaba de moda. El tiempo plácido continuaba. Suiza y Alemania correspondieron a la invitación del Caja en el cuadrangular e invitaron al equipo canario a jugar en sus respectivos países, a gastos pagados. Sin embargo, a la vez Calvo y Visier estaban convocados para jugar con España la XX Copa Clare Bennedict en la propia Suiza (Gstaad) el campeonato oficioso de la Europa occidental por equipos –eran tiempos de guerra fría y tras el telón de acero empezaba otro mundo-. Así pues Fernando Visier hizo doblete, porque disputó tanto la copa como la gira europea del Caja, mientras que Calvo, que tenía que atender su puesto como médico en Las Palmas, sólo acudió a la Copa. España tuvo una actuación discreta en la Copa de la mecenas suiza, pero Calvo logró su mejor resultado en ella: dos victorias, cuatro empates y ninguna derrota.

Calvo-Kuiper Clare Bennedict 1973

                Calvo reflexionaría luego que esta gira del Caja y la Copa Clare Benedict puso totalmente a punto a los jugadores de cara al nacional por equipos que se jugaría en verano.

              3.5.  El campeonato de España por equipos num. XXVII, Barcelona 1973. El Caja campeón de España por primera vez.-
                Después de nueve participaciones desde 1965, en una progresión ascendente desde aquel campeonato de Alcoy, el Caja de Ahorros de Las Palmas era el primer equipo canario que se proclamaba campeón. La conjunción de valores locales -Angel Fernández y Juan Rafael Betancort- con Augusto Menvielle, que llevaba en las islas desde 1969, más los refuerzos sucesivos de Fernando Visier y ahora Ricardo Calvo obraron el éxito. Calvo en concreto, demostrando su buena estrella en este año grancanario, fue el mejor primer tablero en ese durísimo torneo, oteniendo 7 puntos de 9 partidas, con una única derrota ante Román Torán, y triunfos notables como ante Arturo Pomar y Antonio Medina.  Los jugadores del Caja estaban en su mejor momento de “estrellato”, se habían convertido casi en estrellas en la isla, en un momento de gran popularidad del juego en la isla, con las monumentales simultáneas escolares, los torneos internacionales, los éxitos, y algunos lucían elegantes trajes blancos, como se puede ver en el caso de Betancort y de Calvo. Calvo se había dejado además una tupida barba –Angel la adoptaría despues...


Campeones de España por equipos 1973 Menvielle Visier Angel Fernandez Calvo Marrero Portugues y J.R. Betancort


                Si Calvo había llegado en solitario en barco en febrero, diez meses después el recibimiento en el aeropuerto de Gando al equipo campeón fue apoteósico.  Para colmo, poco después José Miguel Fraguela se alzaba con el título de campeón juvenil nacional. Nuevos fastos en el aeropuerto...



                6.- Despedida en silencio.-
                Pese a todos los parabienes y éxitos, con dos normas y el título de M.I., el título de campeón provincial, el éxito con el equipo del Caja... en el otoño se produjo el silencio y la inmediata despedida de Ricardo Calvo, que puso rumbo a Mallorca. La oferta profesional de fines de 1972 no se había podido consolidar: otro candidato al puesto en la leprosería impugnó el nombramiento de Ricardo, y en Madrid el recurso fue estimado. Los trabajos temporales de Calvo no le satisfacían, y recibió una oferta mejor para ejercer su profesión en Baleares. Carmen Pérez, la viuda de Ricardo, recuerda la bonita despedida que les tributaron, el ramo de flores y el bordado canario con que la agasajaron, el cariño de los jugadores isleños... Otros en cambio tienen otra visión más negativa. Recuerdan que Ricardo se sintió defraudado, y a la vez que el ajedrez canario se sintió defraudado por Calvo, que a las primeras de cambio cambió de residencia y ni siquiera aceptó permanecer en el equipo del Caja, regresando al Schweppes de Román Torán. Para estas fuentes, estaba bastante distanciado de todos, excepto de Angel Fernández. Lo cierto es que no fue invitado nunca más a participar en torneos canarios. El idilio había terminado.
                -Fíjate como estarían las cosas- comenta un federativo de la época- que cuando en un campeonato por equipos posterior coincidimos, yo tenía una afección cutánea en la mano, y recordando que Ricardo era dermatólogo, le pedí consejo. Calvo, con mucha displicencia, me dijo: "Vete a que te vea el médico del torneo".
                -(Andrés Armas): Calvo se debió marchar a principios de 1974, porque en diciembre de 1973, tras disputar el torneo de Madrid y regresar, cuando se produjo el asesinato de Carrero Blanco, recuerdo que subíamos en el coche con él hasta la leprosería. El tráfico estaba cortado y entonces nos enteramos del atentado de Madrid.

                7.- Nuevas visitas. 1989, 1999. Un Ricardo Calvo muy cambiado.-
                No hay más presencia ajedrecística de Calvo en Las Palmas hasta quince años después, y ya no como jugador. El Ricardo Calvo que regresó en 1989, como representante de Kasparov, para las simultáneas que diera  en Lanzarote y Las Palmas, se sentía más cercano de la nueva federación progresista que existía en ese momento. Muy enfrentado a la F.I.D.E., había sido declarado persona "non grata", y su carrera como jugador activo había terminado. Calvo, en declaraciones a la prensa, no fue muy generoso con quienes le habían apoyado en aquel lejano 1973, y consideró que la Federación comandada por Marrero entendía por entonces el ajedrez más bien como un espectáculo, sin apoyarlo realmente.


Calvo con Kasparov y el entonces príncipe Felipe de Borbón 


Su esposa y viuda Carmen Pérez (no confundir con su segunda pareja Carmen Romeo Pérez), recuerda sus contactos posteriores con el ajedrez y con los jugadores que había tratado en Las Palmas, como Fernando Visier y Angel Fernández:

-Después de ​que ya Visier se hubiera ido ya de Las Palmas, estuvimos comiendo en su casa ,con Pilu, su mujer, en Los Navalucillos, pueblo de Pilu, donde Visier había puesto un pequeño supermercado. Antes de morir, Ricardo le ofreció regalarle todos los Informator, pero "La Carmela" se lo impidió. Con Inma Almenara, la esposa de Angel Fernández, el trato fue posterior a 1973, el año que vivimos en Las Palmas, ya que ese año todavía Angelito no la conocía (N.A.: Ciertamente, Angel conoció a Inma hacia 1975, precisamente presentada por Fernando Visier...). A ella yo sólo la he visto una vez, en un torneo en Santander (N.A. Posiblemente se refiere al torneo de Torrelavega que disputó Angel cuando estaba semirretirado del ajedrez, en los dos años que se dedicó a viajar por Europa en una furgoneta, según comenta Inma) . Luego he hablado con ella alguna vez por teléfono. Ricardo también se compró una furgoneta con camas...De hecho creo  que la idea se la dió él a Angelito. Otro contacto se produjo en la muerte de Román Torán. Estuve en Madrid en el funeral, allí hablé con Fraguela, Visier, Pilu, Díaz del Corral etc. etc...
              

  Volvería de nuevo en 1999 para las exequias de Angelito Fernández, su gran amigo, que había fallecido de cáncer en sólo seis meses, con 57 años. 

              -(Inma Almenara): Ricardo Calvo vino a la incineración de Angel, estaba desolado, y me ayudó muchísimo, hasta el punto de que se llevó a mi hijo Ricardo con él a Madrid unas semanas para que yo pudiera hacer las gestiones de mi viudez…En los últimos años se separó de su esposa Carmen, que era a la que yo conocía, y vivía con otra chica que también se llamaba Carmen (N.A.: Carmen Romeo).

                Era un Ricardo el de 1999 cansado y envejecido, al que le había ido mal la sociedad mercantil y estaba atrapado por las deudas, hasta el punto de que el viaje a Las Palmas le había supuesto un sacrificio económico. Pero él mismo contaba que le había explicado a su nueva pareja que tenía un deber de amistad que cumplir y que no podía faltar a las exequias de Angelito.A la salida del tanatorio, el federativo de por entonces, Gregorio Hernández (más conocido por sus fotografías del ajedrez) junto con Ernesto Solana y José García Padrón, se fueron a cenar. Calvo hizo un intento de pagar la cuenta que los demás no consintieron. Ricardo hablaba del mito platónico de la caverna, de como existía una realidad oculta ideal y superior... Tenía el ánimo muy decaído, y el M. F. Ernesto Solana intentó apoyarle:

                -¡Maestro, hay que resistir!.

           Pero Ricardo Calvo enfermó poco después, y ya no regresó. 


Ricardo Calvo en sus últimos años